No se, si comenzar describiendo tus virtudes o fortalezas; o diciéndote que te extraño y que hoy me haces mucha falta.
Hoy cuando mis fibras más sensibles y mi ser están destrozados por tu partida; permítame decirte ¡Gracias por haber hecho de mi, todo lo que soy ahora!
Ya no probare las exquisiteces de tu comida, el cual preparabas con la magia de tus manos con insumos más simples para convertir en verdaderas delicias.
Hoy me acuerdo de ti mi “Mamita Leo”, cuando me decías que sobre todo las cosas primero esta Dios, del cual hoy con sinceridad reafirmo mi fé por el, y estoy seguro que estarás en su reino.
Está en mi inconciente tus enseñanzas, como que la honestidad, sinceridad y trabajo son la piedra angular y activo de la persona, y por ende la práctica de los mismos es el camino del éxito.
Como olvidarme, de que tenías un corazón noble y sin resentimiento; y a la envidia y ofensas de algunas personas, respondías pediendo a Dios que ablande sus corazones, y derrame bendiciones a todos.
En la comunidad y en la familia demostraste ser una verdadera “Leona”, Mujer de lucha, fuerza y coraje para salir adelante; ejemplo de solidaridad, y hospitalidad del cual quedara en al memoria de los paisanos y forasteros que te conocieron.
Te agradezco “Mamita Leo”, de todo corazón, por tus enseñanzas y dedicación amorosa e incansable a tu familia y en especial a mi, se que fue sobretodo por tu amor incondicional a tus seres queridos, y también como no a una promesa hecha a mi abuelito Basilio, seguro que ahora estarán juntos en el cielo.
Percy J. Huamaní Cárdenas

